Centro de Investigaciones del Instituto Clínico de Buenos Aires
Departamento de Psicoanálisis y Filosofía
"La reforma de la razón desde Freud"
RESEÑA DE LAS III JORNADAS ANUALES
Se desarrolló contando con una nutrida concurrencia, en tres mesas plenarias y ocho simultáneas lo que da cuenta de los numerosos trabajos realizados, la discusión y los comentarios que nos reunieron en un clima de sumo interés participando como invitados Slavoj Zizek, Carla Villalta, Ricardo Ibarlucía y Mónica Virasoro.
La apertura estuvo a cargo de Susana Amado quién tomó un tema central para el debate, la falta de vergüenza y de Aníbal Leserre quién elogió la amplitud y la especificidad de los puntos a debatir remarcando la puesta de Lacan de ubicar lo más propio y lo más verdadero para seguir haciendo al psicoanálisis, que a su juicio en este tiempo, es la verdad del goce.
En la primera mesa plenaria, sobre el tema " Acerca de la apropiación de chicos " con la coordinación de Osvaldo Delgado se lee el escrito de José Nun "Diálogo sobre un crimen perpetuo", una reflexión sobre el doble crimen sobre los padres y sobre los hijos al negarles el derecho a su subjetividad y la imposible reparación y la restitución que siempre será parcial.
Samuel Basz tomando su intervención en el Coloquio de Abuelas señala la imposibilidad del robo de chicos dado que el hijo del deseo no será jamás igualado por las identificaciones y rescató el valor de la intervención del discurso del psicoanálisis en la ciudad que puede hacerse cargo de lo irrenunciable del deseo en la condición humana y que destaca el acto de invención de la búsqueda que hacen las abuelas.
La antropóloga Carla Villalta leyó parte de su investigación sobre las condiciones de posibilidad que permitieron el robo de chicos negando que se pueda pensar sólo como un hecho de excepción. Hay una lógica que implica que algunos chicos deben ser tutelados en función de ciertos valores totalitarios en la trama jurídica y social que demostró en dos casos presentados.
La segunda plenaria que coordinó Mario Goldenberg , el filósofo Ricardo Ibarlucía con simpatía y claridad respondió ante la pregunta:¿ Dios ha muerto?. Comienza reconociendo que Dios goza de buena salud, hace una detallada búsqueda en la obra Nietzsche y se permite una lectura distinta a la que hace Heidegger quien apunta a un estadio terminal de la metafísica, peguntándose a su vez si el tema incumbe a los filósofos a los teólogos y con que concepto de Dios trabajan los psicoanalistas. Habla de la triple muerte de Dios y de que se mata por vergüenza o por desvergüenza fundando en este caso la lógica del terror.
Mónica Virasoro, filósofa, desarrolla también aspectos de la obra de Nietzsche, apuntando a distintos tipos de nihilismo, uno débil pero otro activo que ante la muerte de Dios reconoce en el abismo una oportunidad creadora.
Silvia Ons, comenta dos casos, el de una mujer que busca quien la torture y del ingeniero que pide quien lo devore ambos vía ciber, destacando el valor de la significación real del rostro como función de límite a las producciones fantasmáticas que la tecnología permitiría tener listos para ser llevados. Esto lo señala en sintonía con la consecuencia de la posición de la muerte de Dios que plantearía la desvergüenza y de la imposibilidad de sustraerse a la mirada del Otro como su contrapartida. El mal hace inerte a la subjetividad y el rostro hace límite a los fantasmas letales. Concluye con la afirmación que no hay crimen perfecto.
Marita Salgado y Silvia Ons su directora anuncian y comentan la aparición de la revista Dispar número cinco, que invitan a leer y que incluye en este número el eje del Tiempo y su Ética entre otros temas.
La tercera mesa plenaria sobre "el goce como categoría política" estuvo a cargo de Slavoj Zizek con la coordinación de Lucía Blanco y de Mario Goldenberg. Zizek hizo un importante desarrollo que es muy difícil trasmitir en una sintética reseña pero lo central fue ubicar la preocupación de la política actual de establecer normas de regulación del goce y de un universo capitalista globalizado que justamente no es un mundo porque no concierne un marco cultural y de sentido sino que la universalidad actual es un no-mundo sin sentido, que lleva al goce pleno, a la maldad del "eso", a una crueldad no funcional sino que es la "explosión de un crudo real"
Lucía Blanco hace luego lo que ella llama una semblanza en diagonal de la caja de herramientas de Zizek en doce puntos, que va concluyendo en ingresar al goce como categoría optando por lo imposible, asumiendo el lugar de la excepción, haciendo metáfora del exceso que nos habita y apelando al amor, la amistad, la bufonada, la picardía y el agradecimiento.
En el cierre Marita Salgado hace hincapié en que fue una jornada de trabajo y Silvia Bermúdez enfatiza una frase de Lacan de actualidad: "Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de la época". Señala que el saldo fecundo de la trasmisión en estas jornadas enciende más bríos. Sintetiza que ante el espanto, la crueldad, la vorágine de las devaluaciones, la ruptura de ficciones guionadas, la obscenidad del goce que pretende dar a ver todo, la vergüenza fija un límite , actúa como dique civilizador y ve allí a los analistas trabajando con el malestar como un respuesta ética.
Reseña realizada por Esmeralda Miras
Departamento de Psicoanálisis y Filosofía
"La reforma de la razón desde Freud"
RESEÑA DE LAS III JORNADAS ANUALES
Se desarrolló contando con una nutrida concurrencia, en tres mesas plenarias y ocho simultáneas lo que da cuenta de los numerosos trabajos realizados, la discusión y los comentarios que nos reunieron en un clima de sumo interés participando como invitados Slavoj Zizek, Carla Villalta, Ricardo Ibarlucía y Mónica Virasoro.
La apertura estuvo a cargo de Susana Amado quién tomó un tema central para el debate, la falta de vergüenza y de Aníbal Leserre quién elogió la amplitud y la especificidad de los puntos a debatir remarcando la puesta de Lacan de ubicar lo más propio y lo más verdadero para seguir haciendo al psicoanálisis, que a su juicio en este tiempo, es la verdad del goce.
En la primera mesa plenaria, sobre el tema " Acerca de la apropiación de chicos " con la coordinación de Osvaldo Delgado se lee el escrito de José Nun "Diálogo sobre un crimen perpetuo", una reflexión sobre el doble crimen sobre los padres y sobre los hijos al negarles el derecho a su subjetividad y la imposible reparación y la restitución que siempre será parcial.
Samuel Basz tomando su intervención en el Coloquio de Abuelas señala la imposibilidad del robo de chicos dado que el hijo del deseo no será jamás igualado por las identificaciones y rescató el valor de la intervención del discurso del psicoanálisis en la ciudad que puede hacerse cargo de lo irrenunciable del deseo en la condición humana y que destaca el acto de invención de la búsqueda que hacen las abuelas.
La antropóloga Carla Villalta leyó parte de su investigación sobre las condiciones de posibilidad que permitieron el robo de chicos negando que se pueda pensar sólo como un hecho de excepción. Hay una lógica que implica que algunos chicos deben ser tutelados en función de ciertos valores totalitarios en la trama jurídica y social que demostró en dos casos presentados.
La segunda plenaria que coordinó Mario Goldenberg , el filósofo Ricardo Ibarlucía con simpatía y claridad respondió ante la pregunta:¿ Dios ha muerto?. Comienza reconociendo que Dios goza de buena salud, hace una detallada búsqueda en la obra Nietzsche y se permite una lectura distinta a la que hace Heidegger quien apunta a un estadio terminal de la metafísica, peguntándose a su vez si el tema incumbe a los filósofos a los teólogos y con que concepto de Dios trabajan los psicoanalistas. Habla de la triple muerte de Dios y de que se mata por vergüenza o por desvergüenza fundando en este caso la lógica del terror.
Mónica Virasoro, filósofa, desarrolla también aspectos de la obra de Nietzsche, apuntando a distintos tipos de nihilismo, uno débil pero otro activo que ante la muerte de Dios reconoce en el abismo una oportunidad creadora.
Silvia Ons, comenta dos casos, el de una mujer que busca quien la torture y del ingeniero que pide quien lo devore ambos vía ciber, destacando el valor de la significación real del rostro como función de límite a las producciones fantasmáticas que la tecnología permitiría tener listos para ser llevados. Esto lo señala en sintonía con la consecuencia de la posición de la muerte de Dios que plantearía la desvergüenza y de la imposibilidad de sustraerse a la mirada del Otro como su contrapartida. El mal hace inerte a la subjetividad y el rostro hace límite a los fantasmas letales. Concluye con la afirmación que no hay crimen perfecto.
Marita Salgado y Silvia Ons su directora anuncian y comentan la aparición de la revista Dispar número cinco, que invitan a leer y que incluye en este número el eje del Tiempo y su Ética entre otros temas.
La tercera mesa plenaria sobre "el goce como categoría política" estuvo a cargo de Slavoj Zizek con la coordinación de Lucía Blanco y de Mario Goldenberg. Zizek hizo un importante desarrollo que es muy difícil trasmitir en una sintética reseña pero lo central fue ubicar la preocupación de la política actual de establecer normas de regulación del goce y de un universo capitalista globalizado que justamente no es un mundo porque no concierne un marco cultural y de sentido sino que la universalidad actual es un no-mundo sin sentido, que lleva al goce pleno, a la maldad del "eso", a una crueldad no funcional sino que es la "explosión de un crudo real"
Lucía Blanco hace luego lo que ella llama una semblanza en diagonal de la caja de herramientas de Zizek en doce puntos, que va concluyendo en ingresar al goce como categoría optando por lo imposible, asumiendo el lugar de la excepción, haciendo metáfora del exceso que nos habita y apelando al amor, la amistad, la bufonada, la picardía y el agradecimiento.
En el cierre Marita Salgado hace hincapié en que fue una jornada de trabajo y Silvia Bermúdez enfatiza una frase de Lacan de actualidad: "Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de la época". Señala que el saldo fecundo de la trasmisión en estas jornadas enciende más bríos. Sintetiza que ante el espanto, la crueldad, la vorágine de las devaluaciones, la ruptura de ficciones guionadas, la obscenidad del goce que pretende dar a ver todo, la vergüenza fija un límite , actúa como dique civilizador y ve allí a los analistas trabajando con el malestar como un respuesta ética.
Reseña realizada por Esmeralda Miras