Reflexiones sobre “la abducción”

Por Osvaldo Delgado (Psicanalista, membro da EOL)

I
Chuang-Tzu(Inteligencia viaja al norte).
Sin comienzo dijo: ”El Tao, no puede ser oído, lo que se oye no es el. El Tao, no puede ser visto, lo que se ve no es el. El Tao, no puede ser enunciado; lo que se enuncia no es el.
Quien engendra las formas es sin forma. El Tao no debe ser nombrado.
Y agrego: ”Quien responde a quien pregunta por el Tao, no conoce el Tao; y el solo hecho de preguntar por el Tao, muestra que ni siquiera, se ha oído hablar del Tao.
La verdad es que el Tao no tolera ni preguntas,ni respuestas a las preguntas.
Preguntar por el Tao, que no entraña respuesta, es considerarlo una cosa finita.
Responder por el Tao, que no contiene respuesta, es considerarlo como algo
que carece de interioridad.
Quienquiera responda sobre lo que no tiene interioridad, a quien pregunta por lo que es finito, es alguien que no percibe ni el universo exterior, ni su origen interior.
No cruza el monte Kuen-Luen, no va hacia el vacío supremo.

Miller,en “Cinco variaciones sobre el tema de la elaboración provocada” tomando como objeto de interrogación al cartel, lo extienda al problema de la “transferencia de trabajo”. Dice:”El mas uno, no es el sujeto del cartel, le corresponde insertar el efecto sujeto en el cartel, toman a su cargo la división subjetiva, y a su vez exige que el mas uno, no se apropie el efecto de atraccion,sino que lo refiera entre nosotros a otra parte, entre nosotros a Freud y Lacan.
Pone ,a su vez, en correlación la abducción y el deseo de saber, desarrollado en su “Seminario sobre el Post-analítico”,y citando a Pierce lo llama :”la capacidad de adivinar”

II

Existen cuatro modos de producción de conocimientos: La deducción, la inducción, la analogía y la abducción.
Los tres primeros son reconocidos como tales por el positivismo; el cuarto lo agujerea.
En nuestros términos, los tres primeros tienen la garantía del Otro, el cuarto refiere al S(/A)- Lo considero solidario con la caída del velo del horror al saber.
Miller, pone en correlación abducción con el Deseo de Saber en su Seminario sobre el Post-analítico.
A su vez, la abducción es lo que sostiene a la Conversación. Y esta Conversación es lo que “quizás...es lo que instalamos nosotros en el lugar del N. Del Padre.”
A diferencia de La Ciencia, que en La Época del Otro que no existe, según Laurent, “se extrae de los efectos de su decir en el Otro por el silencio que produce la cadena rigurosa de sus letras y de su calculo”.
La abducción como capacidad de adivinar funciona en el límite de lo ya sabido. Ya sabido que es hábito, fuente de la inducción en Peirce. Salto, a su vez de la deducción que es “puramente aclaratoria”.
Por eso “la fuente de donde proceden todas las premisas que hacen avanzar la ciencia es la abducción” (Ruiz-Werner).
Esta “capacidad de adivinar” se presenta en Freud del siguiente modo: Dice el 25 de Mayo de 1895: “Durante éstas últimas semanas he dedicado a este trabajo cada uno de mis minutos libres. Todas las noches, entre las 11 y las 2, no he hecho más que imaginar (Phantasieren), transponer (Ubersetzen), adivinar (Erraten) y sólo me detenía cuando se topaba con una absurdidad o cuando ya no podía más”.

A la altura de “Malestar en la Cultura”, refiriéndose a la introducción del concepto de pulsión de muerte en 1920, exclama: “Al principio presenté estas concepciones con la única intención de ver adonde llegaban, pero con los años, han cobrado tal dominio sobre mi, que no puedo pensar de otro modo”.
Sólo en 1920, Freud dudó, retrocedió, vaciló respecto a su “bruja adivinante” que lo visitaba por las noches. Sólo con la introducción de la pulsión de muerte.
Por otra parte, para Anibal Bar ,el caso abductivo es algo oculto que ha de ser develado. Cuestión que se desplaza a una causa que ha de ser descubierta.
Esto no es evidente en Peirce, más bien pareciera que el proceso abductivo implica en sí la causa en tanto oculta.
A su vez, Peirce, va a reconocer tanto regularidades de la naturaleza, como ley o determinación, como una causalidad sostenida en el azar como “principio esencial inserto en el fondo último del universo”.
La abducción se orienta hacia la contingencia causal.
Precisamente Miller, en “Como se inventan nuevos conceptos en Psicoanálisis” se va a referir al concepto de causa en el psicoanálisis.
La causa que funciona como tal en tanto permanece oculta.
El desarrollo que Miller hace en ese texto es una apretadísima síntesis de su curso “Causa y consentimiento”.
Sólo quiero decir aquí, siguiendo a Miller, que en Psicoanálisis hay una relación discontinua entre causa y efecto. Entre una y otro está la represión. La fijación no alcanza como antecedente causal, la represión nombra la elección de neurosis, que en el curso citado quedará correlacionado con “La elección forzada” y “La insondable decisión del ser” en Lacan.
Se trata del objeto y el sentido en “tanto este es privativo del sujeto”, de su consentir.
Entonces, la abducción es una de las cuatro modalidades de producción del conocimiento científico.
La deducción ligada a las escuelas racionalistas y la inducción a las empiristas, son las de más desarrollo en la historia del pensamiento científico y la analogía de la cual hay un trabajo en el Caldero nº 73 de Gerardo Arenas, que recomiendo.
La abducción, antes de Peirce es descripta por primera vez por Aristóteles en “Los primeros analíticos”. Es en el texto “Deducción, inducción e hipótesis” donde Peirce va a desarrollar y fundamentar la pertinencia de la abducción.
Para Anibal Bar, en Peirce, el caso abductivo, a diferencia de la deducción y de la inducción es algo siempre oculto y que ha de ser develado y se manifiesta por signos.
A su vez, la conclusión (que vamos a ver que es diferente al resultado) es el caso que se define por ser singular pero resumiendo las propiedades del universal.
Para Bar, la abducción relaciona algo observable con algo que probablemente nunca será observado.
Específicamente conecta dos planos, conectándolos con nexos causales.
Se trata de una relación del efecto, en tanto observable con la causa que permanece oculta.
En verdad, así es para Peirce, pero no para Anibal Bar, para el cual hay antecedente y consecuente, hay determinación pero sin implicancias causales.
Aquí hay todo un debate respecto a ley, determinación por un lado, y causalidad por otro que retomaremos más adelante.
Para Thagard existen tres casos de abducción: hipercodificada, hipocodificada y creativa. Esta última es la que toma especialmente Umberto Eco tanto para descubrir hechos particulares como para descubrir verdaderas leyes científicas.
Para Juan Samaja, la abducción es de las diferentes operaciones lógicas, la única con capacidad de introducir una idea nueva, ya que la deducción deriva de algo ya validado y la inducción sólo comprueba.
A su vez Gregorio Klimovsky toma a la abducción como explicación en potencia (que podríamos llamar preliminar-presuntiva), pero lo que nos interesa destacar es la noción de “salto” en el proceso científico.
Destacamos hasta ahora, además de “salto”, la cuestión de la “causa” y el “caso” peirceano.
Para Bar, por su parte la abducción implica “una decisión” del sujeto epistémico, “acto que se sustenta en su praxis, primero como impronta cultural, y luego como científica.
“Decisión”, debemos agregar como cuanto a la serie despejada.
“No debe confundirse abducción con inducción , porque esta última se produce sobre las regularidades observadas, nunca conectando consecuentes observados con antecedentes. No debe confundirse abducción con deducción porque la primera retrodice, descubre y explica y la segunda, predice, aplica y confirma.
La abducción es una inferencia no necesaria, no obstante, señala un camino a seguir, y ese camino es el más probable entre otros posibles.”
Peirce las diferencia poniendo en contrapunto tres silogismos (lo hallamos en su texto “Deducción, inducción e hipótesis”)
Deducción

Regla. Todas las judías de esta bolsa son blancas
Caso. Estas judías son de esta bolsa
Resultado. Estas judías son blancas


Inducción

Caso. Estas judías son de esta bolsa
Resultado. Estas judías son blancas
Regla. Todas las judías de esta bolsa son blancas

Hipótesis o abducción

Regla. Todas las judías de esta bolsa son blancas
Resultado. Estas judías son blancas
Caso. Estas judías son de esta bolsa

Debemos aclarar que “resultado” no es conclusión, sino que indica: indicio, atributo, rasgo, aspecto.

En Metodología de la Investigación esto va a implicar que: la deducción va del todo a la parte, o del conjunto al elemento; mientras que la inducción sigue el camino inverso. Mientras que la abducción sigue este proceso:

Regla: todos los X son B
Resultado: A es B
Conclusión (entonces)
Caso: A es una X

Simplemente para mencionarla, la analogía va de una todo conocido a un todo (o conjunto) desconocido.
En nuestro medio Juan Samaja la acerca a la metáfora, cosa que desde G. Arenas no se podría sostener .
Por otra parte, no queda claro por qué Klimovsky sostiene a la abducción como inferencia preliminar o provisoria, cuando el mismo Pierce afirma “que esta es una visión falsa del asunto”. Ya que la inferencia hipotética o abducción infiere muy frecuentemente un hecho no susceptible de observación directa.
Pasemos ahora a una cuestión especialmente importante. Esta es, como aborda Peirce, la distinción o diferencia psicológica en el acto del pensamiento, según se trate de deducción, inducción o abducción.
La primera, implica la fórmula lógica del acto, es el elemento volitivo del pensamiento.
La segunda, infiere una regla y la creencia de una regla es un hábito, se trata del elemento habitual del pensamiento.
Por último, la abducción proporciona el elemento afectivo del pensamiento ¿qué es esto? Da un ejemplo: “Así los diversos sonidos producidos por los instrumentos de una orquesta llegan al oído, y el resultado es una peculiar emoción musical, distinta por completo de los sonidos en sí.”

III

En su prólogo al texto de Badiou “Filosofía y Psicoanálisis”, Daniel Gil, se pregunta respecto a cómo se puede ubicar el estatuto de la verdad en Psicoanálisis.
Rescata lo que llama la pendiente cientificista e su carácter de demostración empírica. Cuestión que anularía lo inesperado, ya que para él demostrabilidad e imprevisibilidad se excluyen.
La segunda vertiente a destacar es lo que increíblemente llama pendiente mística, fascinación de lo inefable, artículo de fe: esto es “que para reconocer la verdad del psicoanálisis habría que psicoanalizarse.”
En este punto es donde hace entrar a la Filosofía y más precisamente a la lógica para poder redefinir la verdad y su relación con el saber en psicoanálisis.
Para nosotros el atravezamiento del horror al saber en un análisis y el saber expuesto se anudan éticamente.
Coincido con Paul-Laurente Assoun, respecto a que la relación de Freud con la Filosofía fue claramente ambivalente.
Su crítica fundamental es al “conciencialismo filosófico”, pero al mismo tiempo, para nombrar sólo uno, Kant ;se haya absolutamente presente no sólo en su formulación del S. Yo sino que en su texto central “Más allá del principio de placer” el problema respecto a la categoría de tiempo (cuestión que desarrollaré en otro momento).
Desde el inicio mismo, aun ubicando al psicoanálisis en las C. de la naturaleza, la cuestión etiológica hace presente el problema de la causa y el debate con la Filosofía.
Pero es en “La interpretación de los sueños”, con la formalización del quiebre:
Principio de Constancia- Principio de Placer, en donde la abducción es llamada por él su “osada intromisión”. Tal como nos lo relata patéticamente en “Trastorno de la memoria en la Acrópolis”, pagando con la conmoción de su “realidad psíquica” el ir más allá de lo deducible, lo inducible, lo analógico..
Desde mi punto de vista, es la producción teórica del inconciente dinámico, lo que nombra el “invento psicoanalista”, no antes.
Con esa producción ,es con lo que da el salto ,mas allá de todas las referencias neurológicas, energéticas, asociacionistas. Salto que se inscribe como reforma de la razón..



Osvaldo Delgado

Reflexiones sobre “la abducción”

I
Chuang-Tzu(Inteligencia viaja al norte).
Sin comienzo dijo: ”El Tao, no puede ser oído, lo que se oye no es el. El Tao, no puede ser visto, lo que se ve no es el. El Tao, no puede ser enunciado; lo que se enuncia no es el.
Quien engendra las formas es sin forma. El Tao no debe ser nombrado.
Y agrego: ”Quien responde a quien pregunta por el Tao, no conoce el Tao; y el solo hecho de preguntar por el Tao, muestra que ni siquiera, se ha oído hablar del Tao.
La verdad es que el Tao no tolera ni preguntas,ni respuestas a las preguntas.
Preguntar por el Tao, que no entraña respuesta, es considerarlo una cosa finita.
Responder por el Tao, que no contiene respuesta, es considerarlo como algo
que carece de interioridad.
Quienquiera responda sobre lo que no tiene interioridad, a quien pregunta por lo que es finito, es alguien que no percibe ni el universo exterior, ni su origen interior.
No cruza el monte Kuen-Luen, no va hacia el vacío supremo.

Miller,en “Cinco variaciones sobre el tema de la elaboración provocada” tomando como objeto de interrogación al cartel, lo extienda al problema de la “transferencia de trabajo”. Dice:”El mas uno, no es el sujeto del cartel, le corresponde insertar el efecto sujeto en el cartel, toman a su cargo la división subjetiva, y a su vez exige que el mas uno, no se apropie el efecto de atraccion,sino que lo refiera entre nosotros a otra parte, entre nosotros a Freud y Lacan.
Pone ,a su vez, en correlación la abducción y el deseo de saber, desarrollado en su “Seminario sobre el Post-analítico”,y citando a Pierce lo llama :”la capacidad de adivinar”

II

Existen cuatro modos de producción de conocimientos: La deducción, la inducción, la analogía y la abducción.
Los tres primeros son reconocidos como tales por el positivismo; el cuarto lo agujerea.
En nuestros términos, los tres primeros tienen la garantía del Otro, el cuarto refiere al S(/A)- Lo considero solidario con la caída del velo del horror al saber.
Miller, pone en correlación abducción con el Deseo de Saber en su Seminario sobre el Post-analítico.
A su vez, la abducción es lo que sostiene a la Conversación. Y esta Conversación es lo que “quizás...es lo que instalamos nosotros en el lugar del N. Del Padre.”
A diferencia de La Ciencia, que en La Época del Otro que no existe, según Laurent, “se extrae de los efectos de su decir en el Otro por el silencio que produce la cadena rigurosa de sus letras y de su calculo”.
La abducción como capacidad de adivinar funciona en el límite de lo ya sabido. Ya sabido que es hábito, fuente de la inducción en Peirce. Salto, a su vez de la deducción que es “puramente aclaratoria”.
Por eso “la fuente de donde proceden todas las premisas que hacen avanzar la ciencia es la abducción” (Ruiz-Werner).
Esta “capacidad de adivinar” se presenta en Freud del siguiente modo: Dice el 25 de Mayo de 1895: “Durante éstas últimas semanas he dedicado a este trabajo cada uno de mis minutos libres. Todas las noches, entre las 11 y las 2, no he hecho más que imaginar (Phantasieren), transponer (Ubersetzen), adivinar (Erraten) y sólo me detenía cuando se topaba con una absurdidad o cuando ya no podía más”.

A la altura de “Malestar en la Cultura”, refiriéndose a la introducción del concepto de pulsión de muerte en 1920, exclama: “Al principio presenté estas concepciones con la única intención de ver adonde llegaban, pero con los años, han cobrado tal dominio sobre mi, que no puedo pensar de otro modo”.
Sólo en 1920, Freud dudó, retrocedió, vaciló respecto a su “bruja adivinante” que lo visitaba por las noches. Sólo con la introducción de la pulsión de muerte.
Por otra parte, para Anibal Bar ,el caso abductivo es algo oculto que ha de ser develado. Cuestión que se desplaza a una causa que ha de ser descubierta.
Esto no es evidente en Peirce, más bien pareciera que el proceso abductivo implica en sí la causa en tanto oculta.
A su vez, Peirce, va a reconocer tanto regularidades de la naturaleza, como ley o determinación, como una causalidad sostenida en el azar como “principio esencial inserto en el fondo último del universo”.
La abducción se orienta hacia la contingencia causal.
Precisamente Miller, en “Como se inventan nuevos conceptos en Psicoanálisis” se va a referir al concepto de causa en el psicoanálisis.
La causa que funciona como tal en tanto permanece oculta.
El desarrollo que Miller hace en ese texto es una apretadísima síntesis de su curso “Causa y consentimiento”.
Sólo quiero decir aquí, siguiendo a Miller, que en Psicoanálisis hay una relación discontinua entre causa y efecto. Entre una y otro está la represión. La fijación no alcanza como antecedente causal, la represión nombra la elección de neurosis, que en el curso citado quedará correlacionado con “La elección forzada” y “La insondable decisión del ser” en Lacan.
Se trata del objeto y el sentido en “tanto este es privativo del sujeto”, de su consentir.
Entonces, la abducción es una de las cuatro modalidades de producción del conocimiento científico.
La deducción ligada a las escuelas racionalistas y la inducción a las empiristas, son las de más desarrollo en la historia del pensamiento científico y la analogía de la cual hay un trabajo en el Caldero nº 73 de Gerardo Arenas, que recomiendo.
La abducción, antes de Peirce es descripta por primera vez por Aristóteles en “Los primeros analíticos”. Es en el texto “Deducción, inducción e hipótesis” donde Peirce va a desarrollar y fundamentar la pertinencia de la abducción.
Para Anibal Bar, en Peirce, el caso abductivo, a diferencia de la deducción y de la inducción es algo siempre oculto y que ha de ser develado y se manifiesta por signos.
A su vez, la conclusión (que vamos a ver que es diferente al resultado) es el caso que se define por ser singular pero resumiendo las propiedades del universal.
Para Bar, la abducción relaciona algo observable con algo que probablemente nunca será observado.
Específicamente conecta dos planos, conectándolos con nexos causales.
Se trata de una relación del efecto, en tanto observable con la causa que permanece oculta.
En verdad, así es para Peirce, pero no para Anibal Bar, para el cual hay antecedente y consecuente, hay determinación pero sin implicancias causales.
Aquí hay todo un debate respecto a ley, determinación por un lado, y causalidad por otro que retomaremos más adelante.
Para Thagard existen tres casos de abducción: hipercodificada, hipocodificada y creativa. Esta última es la que toma especialmente Umberto Eco tanto para descubrir hechos particulares como para descubrir verdaderas leyes científicas.
Para Juan Samaja, la abducción es de las diferentes operaciones lógicas, la única con capacidad de introducir una idea nueva, ya que la deducción deriva de algo ya validado y la inducción sólo comprueba.
A su vez Gregorio Klimovsky toma a la abducción como explicación en potencia (que podríamos llamar preliminar-presuntiva), pero lo que nos interesa destacar es la noción de “salto” en el proceso científico.
Destacamos hasta ahora, además de “salto”, la cuestión de la “causa” y el “caso” peirceano.
Para Bar, por su parte la abducción implica “una decisión” del sujeto epistémico, “acto que se sustenta en su praxis, primero como impronta cultural, y luego como científica.
“Decisión”, debemos agregar como cuanto a la serie despejada.
“No debe confundirse abducción con inducción , porque esta última se produce sobre las regularidades observadas, nunca conectando consecuentes observados con antecedentes. No debe confundirse abducción con deducción porque la primera retrodice, descubre y explica y la segunda, predice, aplica y confirma.
La abducción es una inferencia no necesaria, no obstante, señala un camino a seguir, y ese camino es el más probable entre otros posibles.”
Peirce las diferencia poniendo en contrapunto tres silogismos (lo hallamos en su texto “Deducción, inducción e hipótesis”)
Deducción

Regla. Todas las judías de esta bolsa son blancas
Caso. Estas judías son de esta bolsa
Resultado. Estas judías son blancas


Inducción

Caso. Estas judías son de esta bolsa
Resultado. Estas judías son blancas
Regla. Todas las judías de esta bolsa son blancas

Hipótesis o abducción

Regla. Todas las judías de esta bolsa son blancas
Resultado. Estas judías son blancas
Caso. Estas judías son de esta bolsa

Debemos aclarar que “resultado” no es conclusión, sino que indica: indicio, atributo, rasgo, aspecto.

En Metodología de la Investigación esto va a implicar que: la deducción va del todo a la parte, o del conjunto al elemento; mientras que la inducción sigue el camino inverso. Mientras que la abducción sigue este proceso:

Regla: todos los X son B
Resultado: A es B
Conclusión (entonces)
Caso: A es una X

Simplemente para mencionarla, la analogía va de una todo conocido a un todo (o conjunto) desconocido.
En nuestro medio Juan Samaja la acerca a la metáfora, cosa que desde G. Arenas no se podría sostener .
Por otra parte, no queda claro por qué Klimovsky sostiene a la abducción como inferencia preliminar o provisoria, cuando el mismo Pierce afirma “que esta es una visión falsa del asunto”. Ya que la inferencia hipotética o abducción infiere muy frecuentemente un hecho no susceptible de observación directa.
Pasemos ahora a una cuestión especialmente importante. Esta es, como aborda Peirce, la distinción o diferencia psicológica en el acto del pensamiento, según se trate de deducción, inducción o abducción.
La primera, implica la fórmula lógica del acto, es el elemento volitivo del pensamiento.
La segunda, infiere una regla y la creencia de una regla es un hábito, se trata del elemento habitual del pensamiento.
Por último, la abducción proporciona el elemento afectivo del pensamiento ¿qué es esto? Da un ejemplo: “Así los diversos sonidos producidos por los instrumentos de una orquesta llegan al oído, y el resultado es una peculiar emoción musical, distinta por completo de los sonidos en sí.”

III

En su prólogo al texto de Badiou “Filosofía y Psicoanálisis”, Daniel Gil, se pregunta respecto a cómo se puede ubicar el estatuto de la verdad en Psicoanálisis.
Rescata lo que llama la pendiente cientificista e su carácter de demostración empírica. Cuestión que anularía lo inesperado, ya que para él demostrabilidad e imprevisibilidad se excluyen.
La segunda vertiente a destacar es lo que increíblemente llama pendiente mística, fascinación de lo inefable, artículo de fe: esto es “que para reconocer la verdad del psicoanálisis habría que psicoanalizarse.”
En este punto es donde hace entrar a la Filosofía y más precisamente a la lógica para poder redefinir la verdad y su relación con el saber en psicoanálisis.
Para nosotros el atravezamiento del horror al saber en un análisis y el saber expuesto se anudan éticamente.
Coincido con Paul-Laurente Assoun, respecto a que la relación de Freud con la Filosofía fue claramente ambivalente.
Su crítica fundamental es al “conciencialismo filosófico”, pero al mismo tiempo, para nombrar sólo uno, Kant ;se haya absolutamente presente no sólo en su formulación del S. Yo sino que en su texto central “Más allá del principio de placer” el problema respecto a la categoría de tiempo (cuestión que desarrollaré en otro momento).
Desde el inicio mismo, aun ubicando al psicoanálisis en las C. de la naturaleza, la cuestión etiológica hace presente el problema de la causa y el debate con la Filosofía.
Pero es en “La interpretación de los sueños”, con la formalización del quiebre:
Principio de Constancia- Principio de Placer, en donde la abducción es llamada por él su “osada intromisión”. Tal como nos lo relata patéticamente en “Trastorno de la memoria en la Acrópolis”, pagando con la conmoción de su “realidad psíquica” el ir más allá de lo deducible, lo inducible, lo analógico..
Desde mi punto de vista, es la producción teórica del inconciente dinámico, lo que nombra el “invento psicoanalista”, no antes.
Con esa producción ,es con lo que da el salto ,mas allá de todas las referencias neurológicas, energéticas, asociacionistas. Salto que se inscribe como reforma de la razón..

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